El Pleno aprueba inicialmente la nueva Ordenanza de Higiene Urbana de Las Palmas de Gran Canaria
El texto establece un marco que refuerza la limpieza urbana, la economía circular y la corresponsabilidad ciudadana en el mantenimiento y cuidado del espacio público, además de endurecer las normas
La normativa inicia un periodo de exposición pública antes de su aprobación definitiva
Las Palmas de Gran Canaria, 24 de abril de 2026. El Pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en su sesión ordinaria del mes de abril celebrada este viernes, ha aprobado inicialmente la nueva Ordenanza de Higiene Urbana relativa a la limpieza de espacios públicos y la gestión de residuos de competencia municipal, una vez sometida a consulta pública y evaluadas las enmiendas de los partidos políticos.
Con este acuerdo, la normativa inicia un periodo de exposición pública, durante el cual la ciudadanía podrá consultarla y presentar alegaciones. Si no se registran reclamaciones, la ordenanza quedará aprobada de forma definitiva de manera automática; en caso contrario, deberá regresar al Pleno para su resolución.
Como ha explicado el concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán, “el objetivo es que, después de 21 años, Las Palmas de Gran Canaria cuente con una ordenanza de higiene urbana moderna, adaptada a las disposiciones legales y a la realidad actual de la ciudad. La finalidad de esta ordenanza es mejorar la calidad de vida en la ciudad, creando condiciones óptimas y promoviendo nuevos hábitos en relación con el cuidado de los espacios públicos y con el tratamiento de los residuos”.
La nueva ordenanza actualiza el marco regulador municipal en materia de higiene urbana, limpieza viaria y gestión de residuos, con el objetivo de reforzar la calidad del entorno urbano, la sostenibilidad y la implicación ciudadana en el cuidado del espacio público.
Refuerzo de las normas
El texto, impulsado por el Área de Gobierno de Higiene Urbana y Carnaval, estructura por primera vez de forma integral las obligaciones vinculadas a la limpieza y a la gestión de residuos de competencia municipal, adaptando la normativa local a la legislación europea, estatal y autonómica en materia de economía circular y residuos.
La nueva normativa refuerza de manera específica la corresponsabilidad ciudadana en el mantenimiento del ornato y la salubridad de la ciudad, incorporando un conjunto de medidas de convivencia y nuevas prohibiciones. Entre ellas, se establece la obligación de evitar el abandono de micciones de animales en espacios públicos, además de la ya existente recogida de deyecciones. También se prohíbe sacudir alfombras, textiles o prendas desde balcones o ventanas hacia la vía pública, así como el vertido de agua procedente de riego o de sistemas de climatización a la calle.
Asimismo, la ordenanza prohíbe alimentar animales en espacios públicos, lavar o reparar vehículos en la vía pública, escupir o realizar necesidades fisiológicas en la calle, y refuerza la obligación de que propietarios y comunidades mantengan fachadas, portales y elementos visibles en adecuado estado de limpieza y conservación.
En el ámbito de la gestión de residuos, la normativa avanza hacia un modelo de economía circular que amplía las fracciones sujetas a separación en origen. Además de vidrio, papel y envases, se incorporan de forma obligatoria los biorresiduos, aceites usados, textiles, muebles y restos de poda, con el objetivo de mejorar las tasas de reciclaje y valorización.
Para facilitar su aplicación, el Ayuntamiento podrá implantar sistemas de recogida puerta a puerta y el uso de cerraduras electrónicas en contenedores, con el fin de identificar usuarios y optimizar el seguimiento del uso del servicio.
La nueva ordenanza introduce también nuevas exigencias para el sector comercial y alojativo, especialmente para grandes productores de residuos, que deberán presentar planes específicos de prevención y gestión. En el ámbito de los eventos, se prohíbe el uso de plásticos de un solo uso en espacios públicos y se exige la elaboración de planes de limpieza y reciclaje durante y tras la celebración de actos.
El modelo normativo se basa en el principio de “quien contamina paga”, e incorpora además incentivos y reducciones de tasas para aquellas personas o empresas que apliquen medidas de compostaje doméstico o mejoren la calidad de la separación de residuos en origen.
En el ámbito sancionador, la ordenanza mantiene un régimen de infracciones leves, graves y muy graves, con multas que pueden alcanzar hasta 3,5 millones de euros en los supuestos más graves, como vertidos incontrolados con impacto en la salud pública o el medio ambiente.