El Ayuntamiento aprueba definitivamente la nueva Ordenanza de Higiene Urbana de la ciudad
El nuevo texto actualiza una normativa vigente desde hace más de dos décadas y adapta la regulación municipal a la realidad actual y refuerza la corresponsabilidad ciudadana
La normativa incorpora nuevas obligaciones y prohibiciones relacionadas con la convivencia y el mantenimiento de los espacios públicos, como tirar colillas, chicles, evitar las micciones de animales, no sacudir alfombras o textiles desde balcones y ventanas hacia la vía pública o no verter a la calle agua procedente del riego o de sistemas de climatización
El texto busca promover la concienciación y la corresponsabilidad ciudadana en el cuidado y mantenimiento de los espacios públicos
Las Palmas de Gran Canaria, 25 de septiembre de 2026. El Pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha aprobado definitivamente la nueva Ordenanza de Higiene Urbana relativa a la limpieza de los espacios públicos y la gestión de los residuos de competencia municipal, culminando así la tramitación de un texto que actualiza la normativa vigente desde hace más de dos décadas.
Durante el Pleno, el concejal de Higiene Urbana y Carnaval, Héctor Alemán, ha destacado que “con esta aprobación damos un paso muy importante para contar con una normativa adaptada a las necesidades actuales de la ciudad, que refuerza la limpieza y el cuidado de los espacios públicos y establece unas reglas más claras para avanzar en la correcta gestión de los residuos”.
Alemán ha señalado además que “la limpieza de la ciudad es una tarea compartida, por lo que esta ordenanza incide en la corresponsabilidad y en la necesidad de que ciudadanía, establecimientos, actividades económicas y administraciones contribuyamos al mantenimiento y cuidado del espacio público”.
Durante el periodo de información pública se estimaron distintas reclamaciones y se incorporaron propuestas recogidas en el informe elaborado por el Servicio Municipal de Limpieza. Entre las modificaciones introducidas se encuentran mejoras en el lenguaje inclusivo, la redacción de varios artículos, la delimitación de las obligaciones de los productores iniciales de residuos, la regulación de los residuos industriales y determinadas obligaciones relacionadas con la limpieza.
Una normativa adaptada a la realidad actual
La nueva Ordenanza de Higiene Urbana actualiza el marco regulador municipal después de más de dos décadas y adapta la normativa local a las disposiciones europeas, estatales y autonómicas en materia de residuos y economía circular. Su objetivo es mejorar la calidad del entorno urbano, reforzar la limpieza y la salubridad de los espacios públicos, promover la concienciación sobre la importancia de mantener limpia la ciudad y fomentar una mayor corresponsabilidad en su cuidado.
La normativa incorpora nuevas obligaciones y prohibiciones relacionadas con la convivencia y el mantenimiento de los espacios públicos, como evitar las micciones de animales, no sacudir alfombras o textiles desde balcones y ventanas hacia la vía pública o no verter a la calle agua procedente del riego o de sistemas de climatización.
También refuerza las obligaciones de los establecimientos y actividades económicas en materia de limpieza y gestión de residuos, así como las exigencias para los eventos que se desarrollen en espacios públicos, que deberán contemplar medidas para la prevención, gestión y separación en origen de los residuos generados.
En materia de residuos, la ordenanza amplía las fracciones sujetas a separación en origen e incorpora, junto al vidrio, papel y envases, los biorresiduos, aceites usados, textiles, muebles y restos de poda. Asimismo, contempla la posibilidad de implantar sistemas de recogida puerta a puerta y mecanismos de apertura electrónica de contenedores vinculados a personas o inmuebles.
El texto establece además nuevas obligaciones para los grandes productores de residuos y contempla planes específicos de prevención y gestión. También incorpora el principio de «quien contamina paga» y prevé incentivos y reducciones de tasas vinculados a prácticas como el compostaje doméstico o la mejora de la separación de residuos.
Por último, la nueva ordenanza establece un régimen de inspección y sancionador adaptado a la legislación vigente, con infracciones leves, graves y muy graves y sanciones económicas en función de la gravedad de las conductas.