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Vivienda Joven

Emanciparte pasa por la búsqueda de una vivienda que se adapte a tus necesidades y posibilidades económicas. Encontrar casa entraña unas dificultades que queremos ayudarte a superar con información. Para empezar, dependiendo de tus recursos, puedes optar por alquilar o por comprar.


También debes definir la zona en que quieres vivir y recorrértela en busca de anuncios en ventanas y portales. A la hora de ponerte a buscar, el factor tiempo es determinante y la paciencia la mejor consejera. Las relaciones son también una buena fuente de provisión, igual que los diarios, especialmente ricos en ofertas inmobiliarias los fines de semana. Pero si tienes prisa, lo mejor es acudir a una agencia inmobiliaria o al servicio de Bolsa de Vivienda Joven del Gobierno de Canarias.

 

Alquiler

Una vez hayas encontrado la casa que buscas, has de saber que con un acuerdo de arrendamiento adquieres obligaciones y derechos regulados por ley. Estos acuerdos se formalizan mediante contrato y lo mejor es que consten por escrito, para mejor defensa de tus derechos. Puedes redactarlo tú, el propietario o encargarlo a un tercero. Lo importante es que las partes estén de acuerdo.


Las cláusulas más importantes que debe recoger son el precio de la renta, la forma de pago, la duración del contrato, las revisiones de renta anuales y la cuantía de la fianza. Asimismo, hay que establecer qué reparaciones sufraga el propietario y cuáles el inquilino, qué pasa en los casos de falta de pago y de daños a la propiedad, así como, en última instancia, las condiciones que permiten a cualquiera de las dos partes rescindir el contrato antes de la fecha prevista.

 

Compra

La compra de piso exige disponer de una cantidad de entrada, ya que los préstamos hipotecarios suelen financiar el 80% del valor de la vivienda. También requiere de una cuidada planificación de la financiación. La entrada puedes conseguirla ahorrando durante unos años a través de una cuenta de ahorro-vivienda, que permite desgravar un 15% de las aportaciones anuales durante cinco años.


Sin ahorros, tienes la opción del crédito personal o puedes recurrir a la familia. La entidad bancaria sólo te concederá el crédito personal, de intereses mucho mayores que los de un crédito hipotecario, si justificas que puedes afrontar también estos pagos con tu sueldo. Si recurres a la familia, has de saber que los préstamos familiares cuentan con iguales ventajas fiscales que los créditos hipotecarios y están exentos de pagar el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales.


Los créditos hipotecarios son productos bancarios cuyas condiciones varían según la entidad. Te conviene visitar varias antes de comprometerte con una. Todo es negociable, el interés que vas a pagar y cada una de las comisiones que establece el contrato. Ante una vivienda de primera mano, es probable que el promotor intente que te subrogues la hipoteca que hizo para construir la propiedad que vas a adquirir. Pero también puedes cancelarla y contratar tu préstamo con la entidad que te convenga.