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Discurso de toma de posesión del Alcalde - 13 de junio de 2015

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Excelentísimas e Ilustrísimas autoridades, compañeros y compañeras de corporación, ciudadanos y ciudadanas de Las Palmas de Gran Canaria, muchas gracias por compartir con nosotros este momento de constitución de la X Corporación democrática en Las Palmas de Gran Canaria.

Permítanme que, siendo este un acto institucional, comience mi primera intervención ante ustedes de forma personal y, por qué no, emotiva, pues no puedo olvidar en este momento a quien con mi mismo nombre y apellido sirvió hace algunos años de concejal y buscó la responsabilidad de ejercer el cargo de Alcalde que hoy este Ayuntamiento me ha encomendado. Recuerdo, emocionado y agradecido, a mi padre fallecido, Augusto Hidalgo Champsaur, y aprovecho para agradecer a mi familia aquí presente su continuo apoyo y cariño.

Hoy somos testigos no de la victoria de un Partido, sino de la celebración de la libertad, simbólica tanto de un fin como de un comienzo. Una celebración que constituye una renovación y también un cambio.

Estas palabras, son de John Fitzgerald Kennedy, de su discurso de toma de posesión en enero de 1961, y me vinieron a la mente cuando reflexionaba sobre cómo comenzar a dirigirme a ustedes esta mañana en otro momento de gran cambio para nuestra ciudad.

Siento una profunda emoción, no voy a negarlo, pero también una enorme responsabilidad al recibir esta bastón de Alcalde, que más que como insignia de autoridad recojo como símbolo del compromiso que asumo ante ustedes en el día de hoy. Responsabilidad y compromiso que –hablo en nombre de mis compañeros—sentimos todos quienes desde hoy conformamos esta corporación municipal.

Cambio y renovación del que somos protagonistas no sólo los miembros de esta corporación que hoy han depositado en mí su confianza, y a quienes expreso sincero agradecimiento, sino a  las decenas de miles de ciudadanos y ciudadanas de Las Palmas de Gran Canaria que el pasado 24 de mayo expresaron su voluntad para que hoy podamos estar aquí, encabezando un gobierno municipal que asume el deber de gobernar para toda la ciudadanía, sin distinción de siglas o colores políticos. Un gobierno unido, sólido y cohesionado.

Empezamos una nueva etapa para Las Palmas de Gran Canaria. Un tiempo nuevo en el que la ciudadanía ha decidido que este Pleno municipal sea más plural, con la mayor presencia de fuerzas políticas hasta ahora representadas. Esta nueva realidad nos conduce a la tarea de llevar a cabo una nueva manera de gobernar.

Un proyecto compartido donde el diálogo se impone como la mejor y única herramienta para el logro de nuestros objetivos. Todo ello, se resume en una sola afirmación: más y mayor democracia en Las Palmas de Gran Canaria.

Somos responsables de un proyecto colectivo que nos disponemos a afrontar desde el diálogo y el consenso, contando como nunca con la ciudadanía, pues estamos convencidos de que la mejor manera de actuar desde nuestro sistema de democracia representativa es hacerlo con la participación real de los vecinos y las vecinas de esta ciudad.

Esos vecinos y vecinas que hoy, pese a las limitaciones de espacio, están también acompañándonos en esta sala en representación de los distintos barrios: El Polvorín, Cruz de Piedra, Tres Palmas, Schamman, La Feria, Tamaraceite, y otros con los que, juntos, barrio a barrio, hemos recorrido la senda que nos ha llevado hasta aquí, a esta sala, hoy.  Ellos nos han señalado el camino de una nueva política que devuelve la voz y el protagonismo a la ciudadanía en este proyecto compartido.

No voy a pretender trasladarles en esta alocución inicial el programa de gobierno suscrito por las tres fuerzas que conformamos la mayoría de progreso de esta Corporación. A través de los medios de comunicación -a quienes aprovecho también el momento para agradecer su colaboración-, hemos ido dando cuenta durante los días pasados de los objetivos fundamentales y medidas prioritarias que han quedado recogidas en el documento de Acuerdo por la Ciudadanía de Las Palmas de Gran Canaria.

Pero sí quiero, en nombre de las tres fuerzas políticas que respaldamos ese Acuerdo, trasladarles que esta unión responde, en primer lugar, a materializar el mandato ciudadano de construir una Las Palmas de Gran Canaria, que tenga a las personas, especialmente a las más vulnerables, como eje y centro de su labor política.

Y así lo hemos hecho, poniéndonos de acuerdo en la necesidad de imprimir un nuevo rumbo al gobierno de esta ciudad, que se sustentará en la transparencia, en la sobriedad y en la participación ciudadana. Un nuevo gobierno que dirigirá sus acciones a reducir las necesidades que perviven entre nosotros y que se han agrandado durante los últimos años por efecto de la crisis económica

Por ello, nuestro objetivo prioritario será luchar contra la desigualdad y avanzar hacia unas mejores cotas de bienestar para toda la ciudadanía, hacia una ciudad socialmente más justa. Asumimos la obligación de diseñar nuestra actuación política con el objetivo de promover la creación de empleo, porque sin empleo no hay igualdad social posible. En nuestro municipio hay casi 50.000 personas en paro, y más de la mitad de ellas no recibe prestación económica de ningún tipo. Debemos, por tanto, generar las condiciones que ayuden a la creación de empleo, con medidas de dinamización económica y también con políticas activas y de formación que las acompañen hasta lograr el objetivo final.

De esta situación de crisis debemos salir todos juntos, sin dejar a nadie en la cuneta. Debemos cuidar especialmente a los más débiles. Por ello, El Plan de Rescate Social y contra la pobreza será una de las primeras acciones de este nuevo Gobierno.  Hay que garantizar unas condiciones mínimas a las personas sin recursos para que puedan vivir con dignidad. En este marco, protegeremos el derecho de las familias a la vivienda, articulando medidas para asesorar y mediar ante las entidades financieras que les privan de su techo, cuando en mitad de la necesidad más absoluta, y dentro de la buena fe, no pueden hacer frente a sus deudas.

En nuestro compromiso con las personas que necesitan más protección, no quiero olvidar ahora a los jóvenes de nuestro municipio. Ellos son el mayor valor para nuestro futuro, y pensando en ellos debemos articular las bases para la esperanza. No puede ser que no encuentren otra alternativa para su desarrollo y se vean obligados a abandonar la ciudad y hacia otros horizontes. La juventud está presente en nuestros objetivos: la formación, el empleo y la vivienda son los pilares sólidos sobre los que construir su porvenir entre nosotros.

Vecinas y vecinos, no podemos perder de vista que esta ciudad es el órgano central, el corazón de Canarias. Si aquí mejoramos las cifras de empleo, si aquí avanzamos en cohesión social, estaremos contribuyendo también al progreso de todo el sistema vital de nuestra comunidad. Las Palmas de Gran Canaria es una capital moderna y atlántica, dotada de la enorme riqueza que le proporcionan sus recursos naturales y su patrimonio cultural, y con medios humanos y conocimiento suficiente para liderar el proceso de desarrollo económico y social del Archipiélago. Nos corresponde, por tanto, impulsar ese progreso, y hacerlo abanderando un desarrollo sostenible. Debemos hacer de Las Palmas de Gran Canaria un referente de sostenibilidad, y será este uno de los mejores legados que podemos transmitir a las generaciones venideras.

Una urbe cosmopolita no debe desaprovechar las oportunidades que como ciudad creativa se ofrecen para garantizar un desarrollo que aúne crecimiento económico y cohesión social; un elemento vital para la generación de una convivencia cívica, integradora y diversa, enriquecedora, en suma.

Impulsar todos estos logros desde el Ayuntamiento requiere unos colaboradores necesarios, imprescindibles, como son las personas que prestan sus servicios en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Los empleados y empleadas de la CASA. El músculo que, con absoluta independencia de adscripciones políticas, contribuyen cada día con su esfuerzo y profesionalidad imprescindible a la prestación del servicio público para el bienestar de la ciudadanía. Por eso, me dirijo ahora especialmente a ustedes. Somos conscientes de que han pasado momentos en los que no se han sentido convenientemente valorados. Ahora, se abre también una etapa de respeto mutuo y diálogo inagotable, donde el reconocimiento al esfuerzo en el desempeño del trabajo se unirá al compromiso de continuar prestando con diligencia unas tareas que hacen de Las Palmas de Gran Canaria un lugar mejor donde vivir.

Esta es la política de ideales que conduce a quienes constituimos esta corporación municipal. Evocarla, desde este Auditorio con el nombre de uno de los hijos más ilustres de la ciudad, me lleva a recordar el discurso que en 1912, Benito Pérez Galdós hacía en relación a quienes desempeñaban la política. Galdós expresaba un gran desánimo al pensar que tendrían que pasar 100 años más para que una nueva generación política se moviera por ideales y fines elevados. El otro día un amigo me expresaba el mismo desaliento que Galdós y se lamentaba de que esa nueva generación política continuaba sin llegar.

Vecinos y vecinas de Las Palmas de Gran Canaria, esa generación ha llegado, y estamos aquí para recoger el testigo. Juntos trabajaremos con dedicación y convencidos de la eficacia transformadora de nuestras decisiones, y dispuestos a asumir el reto de sentar las bases para un futuro más próspero y socialmente más justo para Las Palmas de Gran Canaria. Muchas gracias y buenas tardes.